No me acostumbro a volver a abrir los libros.
Se acabaron las noches viendo las estrellas a las dos de la mañana desde la terraza, levantarse a las doce y desayunar una rica tostada. Viendo el verano con todo el tiempo del mundo, sin reparar en mirar al reloj.Coger unos malos zapatos de tacón y irme a la feria, estar hasta las cuatro de la madrugada montarme con mis amigos en los coches de choque intercambiado miradas y sonrisas con unos cuantos, montarme en la atracción más peligrosa y vertiginosa del momento y sentirme la más loca de todas.
Todo esto paso, septiembre siempre llega aunque tu no lo veas, el quince siempre es caprichoso y tenemos que volver a coger un maldito libro de física y problemático tocho de matemáticas con mil y un problema sin resolver, asquerosa "x" que no se despeja sola.
Preparando el café de la noche, los libros encima de la mesa y con pocas ganas de decir adiós a este VERANO.

