martes, 2 de julio de 2013

Tu espalda me pide verte, mi mente no.




Los recuerdos que se comparten duran más tiempo y duelen siempre cuando sean bonitos.

Un recuerdo para que seas especial tiene que tener dos aspectos 
fundamentales.

En primer lugar la compañía y en segundo lugar la diversión.
Para mi los mejores recuerdos son aquellos que comparto con amor, con locura, desenfreno, pasión y risas por doquier.
Inconscientemente te busco en mi habitación, pensado que aun estas, que en cualquier momento empezará nuestro juego, yo empiezo quitándote la camiseta  y tu por robarme besos.
Un masaje en la espalda de esos que te gustan, con besos en el cuello incluido  y  hasta  esas caricias que desborda mi amor.

Te sigo buscando en estas cuatro paredes y ya no estas, ya no esta tu cariño y menos tu fidelidad.



¿A dónde te has ido? 
¿Porque no dejo de llorar?
¿Porque siempre estas en mi cabeza? No me dejas tranquila.
¿Porque me dices te quiero con la boca chica?
¿Porque me mientes y te vas con otra?
¿Porque este recuerdo tuyo me mata por dentro y me deja sin respirar?
¿Porque esta angustia no se me va?




Podría preguntar y preguntar mil veces más, pero es que por tu parte no obtengo respuesta alguna.
Luego vienes y dices que me quieres pero siempre con la boca pequeña, vienes y me coges por la cintura sabiendo bien que es mi punto débil.
No puedo más. 




Me quitas el sueño, necesito vivir.
Tu no eres para mi, quizás otro me de menos calentamiento de cabeza, pero eso si no lo querer igual que a ti.