viernes, 23 de diciembre de 2011

Deja de Fumar o me matarás.

Una calada inocente de un cigarrillo, empezó a ser una rutina día a día. 
Es adictivo como un beso, pero yo no quiero  besar a un cenicero.
No soporto el humo,  y veo consumir dos paquetes al día.
La tos se mete en mi mente y ya la hace crónica, la escucho día tras día.
Es muy difícil ver como la persona que quieres se va consumiendo y sus pulmones van poco dejando de respirar, los alvéolos se contamina de esa sustancia echa de carretera mojada y de otras que desconocemos y son perjudiciales.
Él lo sabe, pero ya no puede vivir sin sus caladas, es como si le faltará el aliento ese que nos roban cuando nos enamoramos.
Quemaría todos los paquetes de esa puerta de acceso a la muerte.
No ves que es como tragar humo de una chimenea, te deja los dientes amarillos, la ropa huele fatal y tus manos empiezan a amarillear.
Lo peor son tus pulmones esos puros con los que naciste, el humo los empaño y tus ojos se vuelve tristes al ver que ya te faltan fuerzas para respirar.


Deja de Fumar o me matarás.

domingo, 4 de diciembre de 2011

DECEMBER

Julio, Agosto, Septiembre, Octubre, Noviembre y finalmente Diciembre, su frío nos avisa, sus luces nos encandilan, las calles nos enamoran y la brisa nos mece entre algunas hojas rezagadas del otoño.
Podría decir que estos meses se me ha pasado como una estrella fugaz, solo me he dejado llevar por el tiempo y solo el presente era el testigo de como mi vida pasaba tan rápidamente.
No somos conscientes de nada de lo que ocurre a nuestro alrededor, solo cuando alguien aparece y pone nuestro día a día patas arriba.




El frío no es de mi agrado, los guantes son insoportables no puedes coger nada con ellos, las luces son un gasto tonto de electricidad, cuando el cielo se pone nublado me transmite soledad, tristeza y me quita toda la energía, pero cuando sale el sol todo lo contrario.
Lo que más me encanta de esta época que estamos en la cama con cuatrocientas mantas encima, pero cuando hay que levantarse remoloneamos en la cama y intentamos hacernos los locos como si el despertador no hubiese sonado.