viernes, 4 de noviembre de 2011

Tengo el secreto

Tu de una forma u otra me diste las pistas necesarias para tenerte junto a mi, sabiendo que le temo a la osuridad, que no puedo estar ni dos segundos en ella, tú, solamente tú lo has logrado.

Empezamos en un cuarto de baño, a mirarnos mutuamente en el espejo, eso solo fue el principio de lo que ocurriría unos meses después.
Bien sabías lo que quería, entramos en aquel baño de aquel local, que casualidad otro. Una oscuridad total, mi corazón se salia del pecho, mi respiración se iba acelerando, solo te quería a ti, en ese instante y no otros.
En ese momento, mi cabeza decia: "¿Qué haces?", pero mi corazón quería más, mucho más.
Nos besamos y en esa oscuridad que os estaba contando ya no exitía, todo era nítido, podía averiguar todo de él, su nariz, su boca, sus manos, sus piernas, absolutamente todo y el miedo que corría por mis venas al no captar ni la más minima luz, se esfumo como una vela recién soplada o cuando un mago que hace desaparecer la carta entre su manos.

Le quiero y no lo puedo negar, pero nadie lo sabrá.

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